La tenaz y difícil tarea del desarrollo económico en Oxapampa

En tres años, mil productores agrarios de Oxapampa, dedicados a los cultivos de café, granadilla, rocoto y maíz amarillo duro, participaron del proyecto «Mejoramiento de la productividad agrícola para la exportación de cafés especiales y granadilla en la provincia de Oxapampa», ejecutado por Separ, con el financiamiento de Fondo Empleo. Tiempo después, se reúnen y reflexionan sobre el proceso y los resultados de la iniciativa, sistematizada en el libro «Oxamipex, una experiencia de desarrollo sostenible en Oxapampa».

Agricultores asisten a la presentación del libro: Oxamipex, una experiencia de desarrollo sostenible en Oxapampa.

Agricultores asisten a la presentación del libro: Oxamipex, una experiencia de desarrollo sostenible en Oxapampa.

―¿Quién es empresario acá? ―preguntó el dirigente.

El auditorio quedó en silencio.

―¿El agricultor no es un empresario? ―insistió.

Un leve murmullo recorrió la sala en señal de respuesta afirmativa.

―¿Y por qué no levantan la mano? ―Presionó.

Pero los campesinos de Oxapampa volvieron a su silencio.

―Un agricultor es un empresario ―dijo entonces―. Todos los días está pensando ‘cuánto voy a invertir’, ‘cuánto necesito para trabajar’. Es un emprendedor. Pero tiene que cambiar su esquema mental.

Era la tercera vez que el presidente de la Cámara de Comercio de Chanchamayo, Sire Martínez, les hablaba a los agricultores que se habían reunido en el auditorio de la Municipalidad de Oxapampa, a escuchar los resultados de un proyecto, en el que ellos habían participado, que buscó mejorar la producción de café, granadilla, rocoto y maíz amarillo duro, cultivos representativos de la zona. Después de la experiencia, algunos de ellos habían logrado, incluso, convertirse en proveedores de Plaza Vea, en Huancayo. Pero ninguno alzó la mano como empresario.

El agricultor «no debe ser ese tipo que está esperando que el Estado le pueda cambiar sus cosas; él tiene que cambiar su esquema mental», decía Sire. Entre el público, un hombre de 74 años, «netamente agricultor, de padre y madre», lo escuchaba: Don Teodosio Ramos, presidente de la Asociación de Productores de Rocoto y Productos Agrícolas de Oxapampa, organización que promovió hace 31 años, y con el cual ha comenzado a producir, desde 2010, salsa de rocoto, que lo vende envasado en pomos de vidrio.

Al rocoto convertido en salsa, Teodosio le llama «valor agregado», que, en su concepto, debe convertirse en una nueva fuente de impulso para que los agricultores produzcan más y con mayor calidad, porque, así transformado, el producto genera mejores ingresos económicos.

Don Teodosio Ramos Fernández, fundador de una asociación de productores de rocoto, muestra la fotografía de la fundación de su organización, en la década de los '80.

Don Teodosio Ramos Fernández, fundador de una asociación de productores de rocoto, muestra la fotografía de la fundación de su organización, en la década de los ’80.

En el stand que a su asociación le correspondió en la feria agropecuaria por los 123 años de creación de la provincia de Oxapampa, el pasado 30 de agosto, ofertó, además de rocotos y su salsa, quito quito («bien medicinal»), granadilla y miel de abeja, producidos por los 12 miembros actuales de su sociedad.

Don Teodosio saca su cuenta: 36 kilos de rocoto es la suma de dos cajones del vegetal, de 18 kilos cada uno. De ambos salen 100 frascos de salsa, que para el público final valen cuatro soles o cinco. O sea, en vez de obtener 16 soles por las dos cajas, «estás sacando 400 soles».

Rinde. Don Teodosio actúa como un empresario, aunque no se considere así. De los poquísimos. Para él, a los agricultores les falta una «visión a futuro», eso que lo ha impulsado a formar su asociación de productores.

―He tenido 400 socios hasta el año ’94 ―repasa la historia de su organización―. De ahí se han ido yendo. No han podido soportar porque vendíamos [los productos] en fresco nomás, en Lima. El 2002 yo mismo he vuelto y reactivé la asociación.

Cooperar para competir, parece ser la idea de Teodosio. La organización de los agricultores era también uno de los objetivos del proyecto, cuyo proceso e impacto sistematizados, conocen ahora los campesinos, casi tres años después de culminada la experiencia implementada por Servicios Educativos Promoción y Apoyo Rural (Separ), financiado por Fondo Empleo. Se llamaba «Mejoramiento de la productividad agrícola para la exportación de cafés especiales y granadilla en la provincia de Oxapampa», de junio 2008 a junio de 2011.

Pero algo falló.

«No habían las condiciones», dice Gonzalo Betalleluz, especialista social de Separ, para armar una macro asociación que reúna a mil productores, distribuidos en cuatro distritos: Villarrica, Oxapampa, Chontabamba y Huancabamba; a su vez, agrupados en pequeñas asociaciones de productores.

―Y no había la experiencia previa de organizaciones que abarquen varios distritos ―Concluyó―.

Que los agricultores actúen organizados les daría ventajas para comercializar en mejores condiciones sus productos. Pero es difícil. De eso sabe Teodosio, que hace 31 años sigue promoviendo una asociación de productores de rocotos para industrializar ese cultivo.

Salsa de rocoto, en presentación de pomo.

Salsa de rocoto, en presentación de pomo.

Mejorar la productividad es otro diente del engranaje del desarrollo económico. Las cifras dicen que entre 2009 y 2011, el proyecto ayudó a incrementar en 144 % la producción de maíz, que pasó de 1.57 TM/ha a 3.84 TM/ha., en las parcelas de los productores. El rocoto pasó de 12 TM/ha a 18.75 TM/ha. La granadilla, de 8 TM/ha a 13.35 TM/ha.

El café, en cambio, no logró incrementos de producción en las chacras de los agricultores, pero en las parcelas modelo, en las cuales se practicaron las escuelas de campo, el rendimiento experimentó un aumento de 0.80 TM/ha a 0.87 TM/ha.

El proyecto, sin duda, ayudó a mejorar la producción de los cuatro productos, «pero todavía la valla está muy alta», dice el empresario Sire.

―La meta a la cual tenemos que llegar es muy, muy alta ―se explica―. Estamos sacando en el Perú de 10 a 12 sacos de café por hectárea. Pero en Brasil, el promedio de producción es de 80 sacos por hectárea.

El país carioca es el primer productor de café en el mundo. Produce el 33.29% del grano aromático que se consume en el globo.

Al lado del incremento de la producción, la tarea pendiente es promover el consumo propio del café. Si no, «¿cómo sabes si tu café es bueno o malo?», pregunta el empresario Sire, de la Cámara de Comercio de Chanchamayo, también productor del grano aromático.

―Hay que enseñar que el café no hace daño ―recomienda―. Más bien tiene un elemento que te vitaliza, te vuelve lúcido y puedes trabajar el resto del día. Hay que fomentar el consumo interno del café.

Organización. Productividad. Consumo interno. Empleo. Producir para generar puestos de trabajo. Así estaría completo el círculo virtuoso del desarrollo. Las cifras del proyecto dicen que generó 1,381 empleos en las diferentes etapas de cada cultivo, consolidó 1,716 puestos de trabajo que ya existían. Incrementó en 39% los ingresos de los productores de café y en 73% el de los de granadilla; 108 nuevas hectáreas de tierra fueron incorporadas a la producción de este último fruto y muchas parcelas fueron cultivadas con tecnología generada por el programa.

Oxapampa tiene una riqueza ecológica que favorece la producción de café, granadilla, rocoto, granadilla y otros cultivos.

Oxapampa tiene una riqueza ecológica que favorece la producción de café, granadilla, rocoto, granadilla y otros cultivos.

Todo eso en Oxapampa, una tierra con más de 60 años de tradición de producción de café, en siete mil hectáreas dedicadas. El cultivo de rocoto ocupa 587 hectáreas en los cuatro distritos de intervención del proyecto, y el maíz amarillo duro 457 ha. La producción de granadilla, en cambio, es reciente, de hace 16 años, con cerca 1800 hectáreas sembradas actualmente, en toda la provincia.

Los aprendizajes

¿Qué hizo bien el proyecto? La asistencia técnica personalizada a los productores. La metodología que complementa la teoría y la práctica, expresada en las escuelas de campo, acometidas en parcelas demostrativas. Desarrolló un paquete tecnológico propio, construido «durante el proceso», que luego se usaron en la asistencia técnica.

¿En qué aspectos tuvo debilidades? En el poco número de extensionistas: cinco para atender a mil beneficiarios. «Un exceso», en opinión del sistematizador Gonzalo Betalleluz.

―Debería haber un número mayor de técnicos en campo ―explica―. Y en la medida de lo posible no rotarlos para no afectar el proceso.

Faltó, también, un plan de contingencia para hacer frente a circunstancias poco favorables, como ocurrido con la ruptura de la alianza con la empresa Villarrica Hyland, para la comercialización de los productos, «especialmente café y granadilla», que afectó la comercialización del producto.

El cambio de esquema implica aprender de las experiencias, como en la que participaron don Teodosio, don Leoncio Guerra, de la asociación Cruz Azul, Tito Gonzales, de la asociación La Granja de Chontabamba y otros 997 productores agrarios de Oxapampa. A seguir aprendiendo y mejorando.

Cuando Sire, u otro empresario, pregunten, en otra ocasión, ¿quiénes son empresarios aquí?, habrá muchas manos levantadas.

(Percy Salomé)

Oxapampa tiene una vocación productiva de café, granadilla, rocoto y maíz amarillo duro. Descargalo.

Oxapampa tiene una vocación productiva de café, granadilla, rocoto y maíz amarillo duro. Descárgalo aquí.

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